Como ya explicamos, cada uno de los tres actos se puede dividir a su vez en tres partes. Lo primero que se presenta en toda historia es el personaje, lo segundo el dilema que enfrenta. Lo tercero es la forma específica en que el personaje aborda o enfrenta ese dilema, que, por cierto, no tiene por qué ser tal dilema para otro.

Otra manera de plantearlo sería así:

STATU QUO Érase una vez… Así están o estaban las cosas. Antecedentes o situación inicial. Se plantea un estado de normalidad o de equilibrio entre el individuo y su entorno, una visión general, cómo ha sido del devenir hasta aquí. Este planteamiento es general, una aseveración, algo en lo que todos están de acuerdo, que ha sido de algún modo la norma hasta ahora.

Hay un consenso. En las historias que no se centran en un personaje, sino en un tema específico, el planteamiento inicial hace una generalización. Los seres humanos siempre hemos necesitado historias Las navidades siempre fueron motivo de festejo en nuestra fábrica.

ANTICIPACIÓN Pero algo iba a cambiar… Ahora, un asunto específico nos pone un pero delante, un no obstante, un sin embargo. Nos anuncia que las cosas pueden ser diferentes de lo que imaginamos inicialmente. Anticipa que hay algo que va a poner un alto a la situación, o hay un cambio, algo diferente. Ese algo puede representar una amenaza para el statu quo, el equilibrio inicial, para bien o para mal, aún no sabemos.

El foco se centra ahora en un punto más específico, y nos informa o advierte que lo que sigue será diferente a como están las cosas. Desde el punto de vista de la audiencia se genera una primera expectativa. Se inicia el cambio hacia una transformación.

RETO O LLAMADO Lo que sigue es un hecho concreto que nos plantea un claro reto para el protagonista. Cuanto más concreto y claro se plantee este reto, mejor, cuanto más se centre en una acción o evento concreto. El reto debe ser algo tangible, palpable, una enfermedad, un evento fortuito, un accidente o incidencias que impactan en el entorno del personaje, su bienestar o su estilo de vida.

Ocurre un hecho concreto, hay circunstancia o se genera una situación que no deberá eludir y que a todas luces es mejor enfrentar. El reto es un llamado a hacer algo, a resolver la situación que se nos presenta. En guionismo se usa el término ‘llamado a la aventura’. Esto quiere decir que se exige del protagonista acciones, una reacción ante este llamado.

Con estos tres movimientos, el primer acto prepara el terreno y a la audiencia para lo que viene, el cómo de la historia, el segundo acto, el despliegue de los acontecimientos y avances del protagonista, las acciones centrales, el accionar del personaje y el enfrentamiento ante la situación a resolver.

Este contenido es parte del curso de storytelling en línea. Te invitamos a revisarlo.

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