Una situación externa o interna amenaza la relación del personaje con su entorno. Puede ser un giro inesperado de los acontecimientos, un devenir o tendencia, o ambos.

En cualquier caso, hay un problema o situación a resolver, muy concreto. Y que exige ser resuelto. Al responder al llamado, el personaje se convierte en automático en el protagonista de la historia.

¿Por qué? Porque ahora hay un antagonista, o antagonismos, a enfrentar. También hay un objeto de deseo, algo que queremos alcanzar para restablecer el equilibrio en el entorno, o establecer un nuevo equilibrio.

El nudo se ata justo en ese momento en que el protagonista asume el reto. A partir de aquí, los acontecimientos que se desarrollan tienen que ver con cómo se va a resolver la situación planteada.

Así pasamos al segundo acto de la historia. Pero detengámonos ahora en el nudo. Siempre se manifiesta con un hecho específico, una situación concreta, la gota que derrama el vaso, o la evidencia puntual de algo que hasta ese momento no fuimos capaces de ver. También puede ser un simple accidente que pone al desnudo alguna carencia, falla o fragilidad propia frente a nuestro entorno.

Hasta aquí tenemos un personaje y la amenaza allá afuera. Para que la historia despegue necesitamos un hecho concreto que haga palpable la amenaza, una manifestación clara. Bajamos al río y regresamos con los baldes sin una gota de agua. ¿Qué íbamos a hacer ahora? ¿Cómo íbamos a vivir con nuestro río seco?

Una situación externa o interna amenaza la relación del personaje con su entorno. Puede ser un giro inesperado de los acontecimientos, un devenir o tendencia, o ambos.
Es importante para el ritmo de la historia que el reto a enfrentar se plantee muy claramente a través de un acontecimiento, dato relevante o anécdota concreta. Representa un punto de quiebre, o un giro.

En la mayoría de los casos, cuando perdemos interés en una historia desde el inicio, o no nos enganchamos con ella, es porque no hay un reto palpable, claro, declarado.

AJ

Por el contrario, cuando el reto que detona la historia está claro, también surge la pregunta en la audiencia de cómo se va a resolver la situación, se genera una reacción automática. Queremos despejar la incógnita. El nudo de la historia, y la posible solución, crea la ecuación mental en la audiencia. ¿Y ahora qué va a suceder? ¿Cómo se va a resolver esto?

De ser posible, sobre todo cuando hablamos ante un público presente, una buena manera de plantear el reto es a través de una pregunta. Si esta involucra al público, mejor. Generalmente, en cualquier plática frente a una audiencia, esta pregunta no solo enciende la imaginación y la búsqueda de respuestas en el público, sino que apela a sus propios juicios de valor sobre cómo resolvería la situación.

El problema o situación a resolver en sí mismo, y la respuesta inicial del protagonista ante un reto específico, la necesidad de encontrar una respuesta, detonan o desencadenan la serie de acontecimientos que seguirá en la historia y nos mueve hacia adelante.

Todo lo que sigue, hasta el punto climático o desenlace, es una secuencia de acción-reacción o causa-efecto, un acontecimiento lleva al otro como un camino inevitable, aunque en la vida real pudiera haber miles de respuestas diferentes al dilema.

El nudo o detonante tiene entonces también dos componentes, el reto o estímulo y la disposición inicial de responder a ese reto por parte del protagonista. Si el protagonista no se siente llamado a enfrentar la situación no habrá historia.

No había agua a diez kilómetros a la redonda, así que decidimos...

Decidimos, propusimos, nos planteamos...La reacción más o menos inmediata es responder a la amenaza, una propuesta de solución al reto. Pero, como veremos en el módulo siguiente, esa reacción inicial será solo el punto de partida de la confrontación, o conflicto de la historia.

Consideremos aquí, por ahora, para entenderlo mejor, que el nudo de la historia es esa acción-reacción inicial.

Muchas veces, en una presentación de negocios sencilla, lo que sigue al planteamiento de la situación a resolver son los pasos a seguir, generalmente planteados en una secuencia de tres, para llegar a una solución del problema, y una propuesta de solución al final.

Este contenido es parte del curso de storytelling en línea. Te invitamos a revisarlo.

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