En la escuela nos enseñaron que toda historia tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Lo que les faltó decirnos quizá es dónde iba cada uno.

En realidad, tal distribución de elementos, si la asociamos con la estructura en tres actos, más bien tiende a confundirnos. Y para complicar las cosas, aquí hemos vuelto una y otra vez sobre estos tres actos, llamándoles de diferentes maneras.

Resolvamos este asunto de una vez. Si quieren aprender a contar historias, quienes traen aún en su disco duro la fórmula que enseñaron en la escuela. Pueden borrarla para siempre, tirarla al basurero y quemar la basura.

Hay que empezar de nuevo. Deshacer lo aprendido, desarmar las piezas y armarlo todo con las piezas en su lugar, incluidos ahora el famoso nudo y desenlace, pero ahora donde siempre debieron estar. Toda historia empieza cuando presentamos a un personaje en un entorno, esa es la INTRODUCCIÓN, planteamiento o statu quo.

En la escuela nos enseñaron que toda historia tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Lo que les faltó decirnos quizá es dónde iba cada uno.

Entonces pasa algo, un evento, una situación a resolver, un reto al que hay que responder. El personaje asume el reto y se plantea una solución inicial, una respuesta, contundente o no, una propuesta —más o menos consciente—para resolver el dilema planteado.

Ya está ‘casada la pelea’, amarrada, he aquí el famoso NUDO.

Lo que sigue es la pelea en sí, la CONFRONTACIÓN, la lucha del protagonista por alcanzar su meta, restablecer el equilibrio o establecer uno, nuevo. Hay obstáculos a vencer y avances hacia una meta.

En la escuela nos enseñaron que toda historia tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Lo que les faltó decirnos quizá es dónde iba cada uno.

No importa si el protagonista y el antagonista en realidad están enamorados uno del otro desde el inicio. Sin sacrificio no hay beneficio. Sin el esfuerzo por alcanzar una meta no hay camino hacia la meta, ni viaje, ni transformación.

Y toda historia es viaje y transformación, descubrimiento, hacer lo desconocido conocido, revelarnos algo.

AJ

Llega el momento en que la meta es alcanzada. Como hubo una acción inicial, hay una acción definitiva, que desata el nudo, o sea, un DESENLACE.

El desenlace lleva invariablemente a un resultado, una RESOLUCIÓN, que contendrá, además de lo obtenido, del objetivo cumplido, una reflexión o revelación, lo aprendido de ese resultado. O lo que es lo mismo: el mensaje.

En la escuela nos enseñaron que toda historia tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Lo que les faltó decirnos quizá es dónde iba cada uno.

Pues resulta que la historia sigue teniendo tres actos, pero ahora hay cinco etapas claras en su despliegue o desarrollo, la manera en que se van desenvolviendo los acontecimientos.

Este contenido es parte del curso de storytelling en línea. Te invitamos a revisarlo.

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