En storytelling de negocios hay tres grandes grupos de historias. Las que narran experiencias de usuario (el usuario como protagonista). Las que narran historias de la marca; quienes la construyen; su día a día (fundadores, colaboradores y clientes internos como protagonistas).

Y están las historias que gestan y promueven la conversación e integración entre ambas partes y resultan de esta (quienes construyen la experiencia de usuario como protagonistas). Las historias de este tipo contienen mucho de eso que llamo personalmente ‘storydoing’, que explicaremos más adelante.

Pensemos ahora en la palabra ‘marca’ en su sentido original: marcar, dejar marca, dejar huella. ¿Qué organizaciones o empresas han dejado una huella en tu vida, una marca? ¿Qué tan relevantes fueron o son en tu día a día? ¿De qué modo? (Guardemos también para luego el significado de ‘relevante’, y ‘crear contenido relevante’).

¿Puedes relacionarlas con una experiencia, te recuerda a alguien más, tus hijos, amigos, pareja, palabras como Gansito, Coca Cola, Nike, Nestlé, Levi’s, Chanel? ¿Te remite a alguna marca la palabra cereal, hot cake, blue jeans, producto orgánico, revista, cine?

¿Te habla de un estilo de vida hoy alimentos como la moringa, maca, quinoa, yogurt griego? (Es probable que en unos años algunos de ellos ni los recuerdes, pero eso no es nuestro asunto aquí y ahora).

En storytelling de negocios hay tres grandes grupos de historias.

Sin lugar a dudas, consciente o no de ello, las imágenes que vinieron a tu mente de manera más persistente se relacionan con un experiencia de vida, recurrente o no, pero que dejó una huella, una marca. Cuando contamos historias lo que queremos es eso: dejar marca, dejar huella, un punto de contacto que establece la conexión humana.

Eso es lo primero y el sentido profundo de contar historias: conectar a nivel humano. Como marca u organización queremos que esa conexión sea de largo plazo, para siempre.

AJ

La publicidad tradicional, repetitiva, intrusiva y muchas veces incluso fastidiosa, que nos invade por todos lados, siempre se ha centrado en la idea de estar top of mind con tu público (en su mente) e influir en su impulso y decisiones de compra.

Ese tipo de publicidad se ha centrado generalmente en promover el producto o servicio, no la experiencia de usuario. El marketing emocional hoy, basado en contar historias, hacia adentro y hacia afuera de tu organización, dirigido tanto para tu público interno como las audiencias externas, nos dice que ya no basta con estar en la mente de tu público objetivo, hay que llegar hasta el corazón y las emociones si queremos ser relevantes.

Hoy como nunca contar historias es una herramienta invaluable para dejar nuestra huella en los demás. Los ejemplos que verás a continuación muestran claramente que, sin importar al público al que iban dirigidas en principio, las historias pueden hacernos sentir a todos parte de algo, nos conectan a nivel humano, y expanden el alcance y penetración de una marca u organización. O sea, dejan huella en la vida de otros seres humanos.

Este contenido es parte del curso de storytelling en línea. Te invitamos a revisarlo.

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