La estructura en tres actos subyace en toda historia de una forma u otra. Podríamos decir que es la base de toda historia. Pero, si calamos un poco más profundo, veremos que esta estructura se revela, expresa o distingue de múltiples maneras.

El énfasis de la historia puede recaer en el personaje, en sus acciones, o en el mensaje final. Hay historias sobre héroes, al estilo de Hércules, en que terminamos por olvidar cómo lograron sus triunfos, pero no al héroe en sí y lo que representa. Hay otras donde las peripecias del viaje, las aventuras vividas por los personajes, se quedan para siempre con nosotros, se centran más en las acciones centrales de la historia y las múltiples interacciones entre sus personajes y circunstancias.

Y finalmente, hay historias que parecen construidas para dejarnos una gran lección de vida, con un final, un cierre sin el cual todo el relato por sí mismo no tendría mayor significado. Planteado de otra manera, y enfocándonos más en la narrativa de marcas y organizaciones: En cierto tipo de historias el personaje como individuo en sí no es tan relevante. Puede ser la humanidad en pleno. También sucede que el entorno o contexto es lo más importante, más que una figura destacada.

En otras, cuando el énfasis está, por ejemplo, en la misión a cumplir, la atención se centra en la manera de vencer los obstáculos y muy probablemente en el trabajo en equipo para lograr una meta. Aquí los hechos se multiplican en la narración y multiplican a los personajes involucrados.

Finalmente, hay historias en las que los personajes y sus acciones solo adquieren un verdadero significado por el mensaje que nos dejan, pueden ser incluso personajes anónimos, sin nombre o esencia en sí mismos. ¿Por qué pasa esto? Precisamente porque las historias heroicas son, por antonomasia, historias de héroes. Otras se centran en mostrar cómo fueron las cosas, narran pormenores, acciones y circunstancias. Por último, están las historias centradas, sobre todo, en dejarnos un mensaje.

En las mejores historias de Google, Apple, Coca-Cola y otras marcas líderes en storytelling, el mensaje se despliega o construye a través de toda la historia. Al final, el mensaje está a la vista, queda al alcance de todos, perfectamente discernible, como para que lleguemos a presentirlo y sentirlo, incluso antes de entenderlo del todo.

Extraído de video Coca-Cola Small World Machines – Bringing India & Pakistan Together

Si la historia me hace clic, le hago clic. Si comparto sus valores, la comparto. Generalmente, estas historias combinan a la perfección personajes, narración y mensaje. En storytelling de negocios cada historia transmite un mensaje específico alineado con un propósito.

Pero cuanto mejor elegimos el personaje, y relatamos sus avances hacia una meta, mejor y más contundente será el mensaje. Generalmente —aunque pueda suceder en cierto tipo de tramas, como la comedia— el mensaje de la historia no se declara al final así nada más, se construye paso a paso a través de la historia, y adquiere todo su significado por medio del personaje y el relato.

En el primer acto describimos más. Planteamos y plantamos al personaje y/o su entorno. En el segundo acto mostramos más, contamos los avances en pos de una meta; en el tercero declaramos y, si es necesario, aclaramos el resultado.

El propósito de la historia, por qué y para quién la contamos, cuando esta se alínea con objetivos de negocios de mi marca u organización, y el público al que va dirigida, determinan en gran medida cómo se construye la historia, dónde ponemos el énfasis, hacia dónde queremos dirigir a la audiencia. A esto llamaremos diseñar la historia. A su vez, el diseño de la historia está determinado por el propósito, el objetivo a cumplir.

Este contenido es parte del curso de storytelling en línea. Te invitamos a revisarlo.

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