El periodismo afirmativo es parte fundamental del storytelling de nuestro tiempo, es contar historias que nos ayuden a creer y a crecer.

“No se trata tanto de la gente que hace cosas terribles que nadie ve, sino de tanta gente que hace cosas extraordinarias que nadie ve”. David Bornstein, cofundador de la Red de Periodismo de Soluciones.

Durante más de una década he entrenado a periodistas. Hace seis meses inicié la escritura de un Manifiesto del periodismo afirmativo que sigue como borrador en mi blog. Hablé de ello hace un par de meses con Fabrizio León Diez, que me invitaba a colaborar en el lanzamiento de La Jornada Maya en el sureste de México.

Ha sido una preocupación de años para mí la tragedia del periodismo tradicional, que pareciera un enfermo terminal, acorralado. Ahora descubro que muchos comparten esta preocupación y que empieza a abrirse paso algo que puede insuflar nueva vida tanto al agonizante periodismo impreso, como a su hijo bastardo, el periodismo digital. No es nada nuevo, pero hoy, en la era social, se dan las condiciones para que esto suceda.

Estamos hablando del periodismo de soluciones, del periodismo constructivo, y lo que yo llamo periodismo afirmativo, que consiste en enfocarse en las respuestas disponibles a los problemas de nuestro tiempo, en lugar de simplemente denunciarlos. No vivir de los problemas, esa involución del periodismo desde hace más de un siglo, sino ayudar a la sociedad a superarlos.

Lo que sigue aquí es una traducción libre, con algunas adiciones y acotaciones mías, de Solutions Journalism Whiteboard Video.

El mejor periodismo ha sido durante muchos años aquel que ha servido como un mecanismo de retroalimentación para la sociedad. En las sociedades avanzadas, el periodismo de investigación ha sido desde siempre el vigía que descubre y revela la verdad sobre cualquier problema, promoviendo con ello el cambio social y haciendo a la gente responsable de sus actos.

Los medios de comunicación son una ventana al mundo e influyen de manera decisiva en la manera en que imaginamos y entendemos la realidad. Los periodistas dan forma a nuestra percepción de la realidad al elegir sobre qué escribir y que ignorar.

Pero hoy, los medios enstán tan enfocados todo el tiempo en los problemas, que el periodismo se ha convertido en un flujo constante de negatividad. Un 79 por ciento de los norteamericanos consideran que el papel de los medios es dar malas noticias. Y la mayoría de los periodistas se sienten más en su propio terreno hablando de los problemas que de las soluciones.

¿Qué influencia tiene esta negatividad en el mundo? ¿Imaginas un padre tratando de cambiar el comportamiento de su hijo solo con base en señalarle sus errores? ¿O un jefe que, en busca de un mejor desempeño, simplemente expone a un empleado todo el tiempo sus malos resultados ?

Serían un padre muy ineficiente y un pésimo jefe. No funciona en la crianza de nuestros hijos, no funciona en los negocios, y tampoco resuelve nada en el periodismo.

Y es una razón fundamental y de muchísimo peso –todo el agregado es mío–, de la caída en desgracia del periodismo tradicional. La gente no quiere despertar al mundo cada día de su vida a escuchar, en el coche, en la televisión al encender su ordenador o abrir un periódico, las veinticuatro horas: PROBLEMAS, muertes, un desgate emocional constante que todos terminamos por repeler en algún momento.

Entonces ¿Qué necesitamos cambiar?

Primero, tenemos que escuchar la otra mitad de esos relatos, no sólo el problema, sino las historias donde se han puesto en marcha ideas creativas para resolverlos. Esa es la esencia del periodismo de soluciones.

Qué pasaría si una buena parte de todas esas historias negativas se balancearan con esa otra parte, tambien verdadera y objetiva, que presente las respuestas y soluciones a los problemas. Y no hablamos aquí de colar una noticia ‘buena’ entre otras negativas, sino de presentar regularmente gente e ideas innovadoras y posibilidades de cambios que se han mantenido tradicionalmente fuera del encuadre.

Enfocarse en las soluciones no significa que el periodista o su medio se conviertan en voceros de una organización, igual se debe escribir e informar de manera objetiva, centrado en los resultados, en el cómo, no en el quién.

Muchas publicaciones de negocios son ejemplos de que el periodismo de soluciones funciona: muestran preocupaciones reales de sus seguidores y consumidores y cómo resolverlas, mantienen una masa crítica de lectores, y tienen un gran impacto ¿Por qué? Porque ofrecen soluciones.

No podemos, no proponemos renunciar a que el periodista siga tratando de descubrir la verdad, revelando problemas, denunciando la corrupción de los gobiernos y los políticos, vigilando a los poderosos y descubriendo los malos manejos y los vicios de la sociedad. Pero los tiempos no están para conformarnos solo con eso.

Es necesario enfocarse en las soluciones, buscarlas donde hayan aparecido, donde un determinado problema ha sido resuelto de la mejor manera, alternativas, demostrar que se puede y mostrar cómo, promover la esperanza y hallar grandeza y valor en el ser humano, en lugar de empedrarnos siempre más la existencia con lo mal hecho. O el periodismo seguirá muriendo.

También sobre el periodismo de soluciones…

WhatsApp chat