Leyendo feria libro miamiAclaración necesaria: esta entrevista se publicó hace casi dos años, en el Miami Herald, previo a la presenación de Barcos que se cruzan en la noche en la Feria del libro de Miami. La he subido acá como parte de la preparación para el lanzamiento de Kali la Oscura a finales de 2013. El (nada personal) se lo añadí para esta edición.

Conversar con Andrés, escuchar su leve acento mexicano -20 años viviendo en México, donde ha publicado toda su obra, es casi una vida, con perdón de Le Pera y de Gardel-, es siempre un placer.

Entrevista Joaquín Badajoz

La nueva novela de Andrés Jorge (Cuba, 1960), Barcos que se cruzan en la noche, comienza así: ‘Adrián. Un barco lleno de luces traza en la noche el fin de su infancia. Al paso de la nave queda en la arena el vacilante semen de la primera eyaculación, el temprano zarpazo de la muerte y un mensaje en una botella.” La misma será presentada el domingo 20 de noviembre en la Feria del Libro de Miami. Conversar con Andrés, escuchar su leve acento mexicano -20 años viviendo en México, donde ha publicado toda su obra, es casi una vida, con perdón de Le Pera y de Gardel-, es siempre un placer. Aquí, lo que el autor nos contó sobre esta novela parteaguas dentro de su novelística y con la que se estrena como autor indie con su propio sello editorial LCN Ediciones de Autor.

Vamos a comenzar por el final. Estarás presentando en la Feria del Libro de Miami Barcos que se cruzan en la noche, la primera de una trilogía que has llamado La Isla Grande. ¿Qué puede esperar el lector de tu novela?

Las novelas sirven, entre otras cosas, para contar la historia privada de las naciones y su gente, lo que no sale los periódicos (y menos en La Isla Grande). La historia de Adrián y sus hermanos y primas puede ser la historia de cualquier cubano, de los que creyeron o fueron parte, sin elegirlo, de aquella promesa de un Paraíso. Y su tragedia familiar termina siendo la de toda una generación de cubanos. La pérdida de la inocencia de Adrián e Irina es la de toda una nación. La patria está en la infancia… pero después los hombres crecen y descubren el mundo real. Y el Paraíso empieza a parecerse más a un Infierno, o cuando menos al purgatorio.

¿Qué une y qué diferencia a las novelas de esta trilogía?

Tres hermanos, tres novelas, tres personajes muy ligados entre sí pero con experiencias de vida muy diferentes. Cada quien construye o reconstruye su propio mundo. El lector ha de construir otro integrándolos y sumándole el suyo. Y esas partes integradas, ese modelo para armar, le va a decir mucho sobre lo que fue vivir en La Isla Grande en la segunda mitad del siglo XX.

Esa bendita o “maldita circunstancia del agua por todas partes” de que hablara Virgilio Piñera es un hilo que une tus novelas. También te fascinan los personajes insulares: históricos como Ulises, Safo, Virginia Woolf, Izumi Shikibu o ficticios -y quizás autobiográficos- como el Adrián Niebla de Barcos… ¿Esa predilección por el agua, la insularidad, tiene otra razón personal o estética, además de la obvia de ser cubano, de la Isla Grande?

Después de vivir casi 20 años en México D.F. me mudé al caribe mexicano. No me importó mucho irme de Cuba en su momento (era un imperativo si quería escribir lo que la vida me había asignado), sí alejarme del mar. Mis recuerdos de infancia y juventud siempre me devuelven al mar, el olor a salitre y los esteros, las playas y los paisajes marinos. Es natural que mis personajes tengan esa misma inclinación, que se sientan a gusto con la cercanía del mar, esa circunstancia.

El erotismo, ya sean los amores lésbicos en las historias de Te devolverán las mareas, o el sofisticado acto de observar la desnudez en Voyeurs, es otro rasgo de tu novelística. ¿Crees que toda historia que valga la pena contar tiene su lado erótico?

Sería un poco exagerado. En las novelas de Cormac McCarthy, quizá el mejor escritor norteamericano vivo, difícilmente encontrarás alguna veta de erotismo. Y esto vale también para J. M. Coetzee, otro de los grandes, a menos que se manifieste como antierotismo. El sexo y la muerte, Eros y Tánatos están en el centro de la vida y por tanto de la literatura. La Ilíada y La Odisea marcaron prácticamente los grandes temas de la novela desde sus inicios, el amor, el sexo, la guerra, la muerte, el regreso a casa, pero hay también buena literatura donde el erotismo no ocupa un espacio significativo. Ha estado en mis novelas, pero supongo que a mí también puede dejar de interesarme. Un día. No sé.

Saliste de Cuba en 1991 rumbo a México. Al poco tiempo publicaste Pan de mi cuerpo (Premio Joaquín Mortiz/Primera Novela, Planeta México, 1997) y un año después Te devolverán las mareas (Planeta, 1998). ¿Eran novelas que ya tenías escritas antes de exiliarte?

Pan de mi cuerpo estuvo a punto de publicarse en Cuba; al final no sucedió porque vine a vivir a México y eso me dio más tiempo de pulirla, lo cual sin dudas contribuyó al premio a primera novela. Todo lo demás lo he concebido y escrito en México.

Desde Voyeurs (Alfaguara, 2002) hasta la fecha existió un silencio editorial de 9 años. ¿Qué sucedió durante ese tiempo?

Aprendí a escribir finalmente. Mis novelas anteriores no valen mucho la pena. Fue un aprendizaje lento y, por otra parte, me gané la vida como editor de revistas. Tuve el privilegio de dirigir National Geographic y luego toda el área editorial de Reader’s Digest y aprendí también algunas cosas interesantes ahí, sobre edición y el mundo editorial.

Desde hace poco has tomado control de tus ediciones con el lanzamiento de LCN Ediciones de Autor. ¿Por qué un autor publicado en grandes editoriales decide ponerse el sello “indie”?

Precisamente porque ya lo hice. Hay otros retos ahora, más personales. Y quizá, a largo plazo, sea mejor negocio que los libros sigan siendo míos. No me he peleado con las grandes editoriales, si alguna tiene una buena propuesta que hacerme, la escucho. Pero lo que prevalece es que quiero hacer las cosas a mi manera y ahora las condiciones están dadas para asumir el riesgo.

¿Cuáles son los pros y los contras de la autopublicación?

Lo principal, en contra, es que uno tiene que hacer todo el trabajo; lo mejor es que uno es dueño de hacer lo que le dé la gana. El día que uno deja de pensar en la fama, el éxito y el reconocimiento, y se concentra en hacer lo suyo, escribir, que es lo único que nutre el día a día, es fácil tomar la decisión. Pero no quiero hablar de lo mismo: ya en la entrevista con el escritor Ladislao Aguado me explayé bastante en el tema. La entrevista entera está en mi página: andresjorge.com.

Estás reeditando tus novelas y añadiendo capítulos a algunas de ellas, como Te devolverán las mareas. ¿Cuál es la razón?

No. Reedité Te devolverán las mareas y le añadí una nueva historia, o casi. Ese no es el caso con las demás, no creo que valga la pena, son obras de un pasado bastante lejano ya para mí y me quedan algunas otras historias interesantes que contar, o eso creo. Las publicaría como salieron originalmente, sólo que bajo mi sello, LCN Ediciones de Autor, para que estén ahí para los estudiosos.

Para cerrar, como un lagarto que se muerde la cola, vayamos al comienzo. Los buenos principios suelen ser finales encriptados. Seguimos una historia muchas veces con la esperanza de encontrar la clave. Mirando en retrospectiva, ¿qué intuiciones te llevaron a la escritura y qué certezas has descubierto como autor?

Con el poeta (y entrevistador) Joaquín Badajoz, Bayside, Feria del Libro de Miami, noviembre 2011
Con el poeta (y entrevistador) Joaquín Badajoz, Bayside, Feria del Libro de Miami, noviembre 2011

Hay dos tipos de lectores: los que leen para evadir la realidad, y los que lo hacen para confrontarla. Y hay dos tipos de escritores: los que sirven en bandeja de plata un amplio surtido de evasión a los primeros, y los que luchan por aprehender la realidad en sus más sutiles matices y al final decirle a su lector: ahí tienes, a ver cómo te va con eso. Me gustaría no verme siempre en el segundo grupo, pero tengo mis limitaciones. Por lo demás, la única certeza inamovible es la propia muerte.•

Publicado originalmente en El Nuevo Herald el 16 de Noviembre de 2011
WhatsApp chat