Dirigí la revista Selecciones unos años. Algunos en mi ámbito se preguntaban qué hacía alguien como yo en la vetusta y conservadora Reader’s Digest. Yo también. Hacía lo que podía (además de ganarme la vida), y le cambié algunas cosas. Pero también aprendí mucho y trabajé con un equipo de gente muy profesional. Es verdad que Selecciones es un vejestorio de revista (ahora moribundo), pero más sabe el diablo por viejo.
En mi afán incansable por airear la publicación y por lo menos disimular el rancio olor a cadáver en descomposición, publicábamos anualmente una edición ESPECIAL DE HUMOR que introducía, en la medida de lo posible, chistes de otra naturaleza y también más actuales y era un verdadero “éxito de ventas”. Mi interés por hacer algo diferente en ese sentido me llevó hasta Plaqueta, una bloguera que es ya una institución en México, quien a su vez me conectó con otros jóvenes blogueros, entre ellos Chidoguan.
Al final, no encontré en la blogosfera mucho que me sirviera de material para Selecciones, entre otras cosas porque la mayoría de estos blogs de jóvenes, que funcionan más como una red social, se caen por sí solos cuando los sacas de su ámbito, además de que su desparpajo es todo lo opuesto al tipo de humor habitual en Selecciones, y la misma Plaqueta, a quien invité a escribir una columna en la revista, no fue exactamente un éxito a pesar de ser, en su estilo, mejor escritora que muchos profesionales de los medios impresos. Pero a lo que iba, Chidoguan. Le pedí un texto para el número especial de humor. Reproduzco aquí un breve fragmento de lo que me envió.
“Hola. Cambiando radicalmente de tema, escribir en “Selecciones” ha sido un sueño que he tenido desde siempre. O al menos desde ayer (que fue cuando me enteré de la existencia de esta revista). Me decepcionó un poco darme cuenta que “Selecciones” no trata sobre las selecciones de fútbol de todo el mundo, como su nombre tan engañosamente sugiere, sino de temas de interés para personas de ciento treinta años en adelante (espero no les importe que escriba “ciento treinta” en lugar de “130”, pero me pagan por palabra). Y aunque sea un cliché, parece que fue ayer (porque, como ya dije, fue ayer) cuando al terminar de leer el ejemplar en cuestión, exclamé: “Como Dios es mi testigo, juro que no descansaré hasta escribir en Selecciones… O hasta que me canse de intentar escribir en Selecciones, lo que pase primero”, ante la mirada atónita de los demás dolientes que sí estaban poniendo atención a la misa y no leyendo revistas, como yo.
Una vez que terminó el funeral, me dispuse a escribir material para enviarlo a la redacción de Selecciones. Decidí escribir algo en la línea de algunas de mis secciones favoritas de la revista, para apostarle a lo seguro. Helo aquí:
Héroes entre nosotros:
El pequeño Timmy cayó a un pozo de tres metros de profundidad. Su padre, Johnny, no descansó durante siete días, trabajando día y noche hasta que por fin pudo rescatar a su pequeño hijo. Una vez que lo tuvo en sus brazos, le dijo: “Los de Selecciones cambiaron sus estándares de calidad y ahora sólo van a comprar historias sobre niños que caen a pozos de diez metros de profundidad en adelante. Eres una vergüenza para ésta familia. ¿Por qué no puedes ser más como el hijo de los Thompsons?” El pequeño Timmy permaneció unos segundos en silencio y finalmente contestó: “Pues si quizás cavaras hoyos más profundos yo tendría mejor material para trabajar.” Y fue así como despegó la carrera de uno de los niños que cayó a más pozos en la historia de Selecciones, logrando aparecer en cuarenta y siete números consecutivos y rompiendo record tras record en cuanto a la cantidad y a la profundidad de los pozos a los que cayó.

Citas Citables:
“Los ojos son las ventanas del alma. Los lentes oscuros son los mosquiteros de las ventanas del alma para que el alma pueda verle las nalgas a otras almas de forma discreta” –(Alcohólico) Anónimo.

Por mucho que yo quisiera hacer mover el esqueleto a la vieja Selecciones, y por más que me hizo reír le irreverencia del texto (que sigue a lo largo de varias secciones fijas de la revista), yo sabía que me podía costar el puesto publicar algo así. Mi propia irreverencia (sin el humor) me iba a sacar eventualmente de Selecciones, pero todo debía ser a su tiempo, no me tocaba aún, así que le pedí a Chidoguan una nueva colaboración, publicable. Acababan de estrenar en México La escafandra y la mariposa. He aquí parte de la reseña de Chidoguan:
“Hace poco vi una película sobre un tipo que se queda totalmente paralizado y que sólo se puede comunicar parpadeando. A pesar del tema, la película no es nada aburrida (o al menos la parte que vi antes de quedarme dormido) y es una fiel adaptación de una historia real (excepto por las partes que cambiaron e inventaron). Sin embargo, sentí al protagonista un poco tieso y poco expresivo en su interpretación de un hombre completamente paralizado y en algunos momentos sentí como que la historia no se movía. Pero, bueno, la película sirvió para hacerme reflexionar sobre qué podemos hacer para ayudar a las personas que se encuentran en una situación así. Es por eso que propongo una guía universal de comunicación vía parpadeos, para que la gente que se quede en tan terrible condición tenga un lenguaje ya más elaborado y pueda llevar una vida más o menos normal. Ahí les va una breve selección de algunas de las frases esenciales para la vida diaria, adaptadas a la situación de los octoplégicos (decidí bautizarlos así porque están el doble de paralizados que los cuadriplégicos) y traducidas a mi nuevo lenguaje de parpadeos.
Quienes quieran leer este “glosario para octoplégicos” completo tendrán que visitar su blog, que no tiene desperdicio. A diferencia de la mayoría de los blogueros de su generación, poseídos de una necesidad compulsiva de escribir posts día tras día para comunicarse entre ellos y mantener su base de fans, Chidoguan escribe poco, pero cada post suyo es una verdadera delicia (sobre todo, en mi opinión, los posts escritos). Y como nunca pude publicarle nada en Selecciones, y lo considero uno de los humoristas más originales que haya leído en mucho tiempo, saldo una deuda y le rindo homenaje al colocarlo como el primer ENLACE EXTERNO (ver a la derecha) que aparezca en mi blog. Ojalá y sirva para que encuentre muchos más fieles lectores.

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