Oxitocina II; la droga del amor en pequeñas dosis

Una dosis de Google (para que no te la tomes en serio)

Elena de Troya era adicta. Pruebas realizadas la semana pasada en los restos exhumados de Elena de Troya revelaron que la mujer tenía altas dosis de oxitocina en la sangre al momento de su fallecimiento, lo que refuerza la tesis de que la heroína trágica de La Iliada era una adicta al amor y arroja nueva luz sobre el rastro de hombres y muerte que dejó a su paso, primeríssima femme fatale.

Sentimientos más duraderos. Al contrario de lo que se suele pensar, los sentimientos no se generan en el corazón, sino en el cerebro. Con la oxitocina se fortalecen sentimientos más duraderos y estables de amor, y de compromiso tanto entre la pareja como en el estrecho vínculo que surge entre la madre y el bebé.

La sustancia que usaba Cupido. The History Channel. En un estudio de laboratorio, se descubrió la presencia de oxitocina en puntas de flechas usadas en la antigua Grecia que pudieron ser de Cupido. Entre las muestras analizadas destaca el dardo que  terminó por matar a Aquiles, a pesar de que la herida fue en el talón. Los niveles de oxitocina presentes en el fragmento analizado serían suficientes para matar de amor a un caballo, lo cual genera nuevas dudas sobre las intenciones del enamoradizo Paris al tratar de flechar a Aquiles.

De ratones y hombres, por John Steinbeck. Un estudio subraya los paralelismos entre ratones y hombres en lo que respecta al proceso de información social y refuerza la noción de que “la oxitocina juega un papel clave”, afirma Larry Young, experto en oxitocina de la Emory University, en Atlanta (EE UU), quien no ha participado en la investigación. “Esto tiene implicaciones importantes para desórdenes tales como el autismo, donde el procesamiento de información social está claramente dañado”. Y explica el babeo de los amantes.

Una dosis de ficción

El tipo está en el bar, solo, triste y aburrido y saca su vial, doble, porque además está sin trabajo por la crisis y deprimido y tiene que salir de esto de una vez. Y lo echa en su último y único vodka. Y a la media hora vibra de amor por la mesera a quien, aún sobrio, le ha echado el ojo. Se le para delante y empieza a cantarle como un desaforado: “Yo, te amo con la fuerza de los mares, yo, te amo con el ímpetu del viento yo, te amo en la distancia y en el tiempo, yo…” y así sigue. Y la mujer lo mira con cara de ¿Y este qué se tomó? Pues, gracias al artículo de Larry Young en Nature ya tenemos la respuesta: oxitocina.

Una dosis de realidad

Éramos un grupo de profesionales cubanos desperdigados por el mundo que mi paso por Madrid, y la coincidencia y las ganas de vernos, ayudaron a  reunir en una fiesta. En algunos casos hacía hasta más de veinte años que no nos veíamos. Todos los presentes habíamos vivido una experiencia común que yo recogí en el artículo Olvidar Sandino publicado en España en la revista Encuentro.  Mi texto era muy crítico con aquella época y las famosas escuelas en el campo y hubo comentarios a favor y en contra. Y nos quedamos ahí, en aquellos años. Y hablamos de viejos amigos y salió a colación esta pareja que yo conocí muy bien entonces, y de algún modo se mantuvieron en mi órbita después, cada quien por su lado, porque su relación no trascendió esa etapa.
Alguien dijo: “Es que ella sigue enamorada de él”. Yo me quedé perplejo pensando en aquello. Me fascinaba la idea de que en la vida real alguien pudiera seguir después de tanto tiempo enganchado en un amor adolescente. Él la dejó atrás, hicieron su vida, cada cual tomó su rumbo. Tuvieron hijos con sus respectivas parejas, y más parejas, vivieron, en fin, sus vidas como adultos.
Hace dos años viajé a Cuba, surgió el tema de nuevo, entre otros amigos de aquellos tiempos. Ella estaba entre los invitados. Me bastaron unos tragos compartidos y unos minutos de conversación para constatarlo. El rostro de la mujer de más de cuarenta años se transformaba en el de aquella adolescente cuando mencionaba su nombre. Su amor estaba intacto. Y aún ante la evidencia, incrédulo yo, me costaba creerlo.
Válgame el lugar común, pero si como dicen que dijo Pascal Galileo Alguien, “el corazón tiene razones que la razón no entiende”, la oxitocina tampoco es suficiente para explicar qué es el amor, de dónde surge, y cómo se sostiene. 

2 comentarios de “Oxitocina II; la droga del amor en pequeñas dosis”

  1. Hola Andres Jorge:entre a tu blog… siguiendo la pista de la oxcitocina…para escribir un articulo en Bottup. He escrito varios libros…(que no he publicado en papel aun).
    Estoy asombrada…¿descubrieron en serio el cadaver de Elena de Troya o es una broma tuya?… yo relaciono esta hormona con la hormona antirechazo de la humanidad gliptolitica de Ica… y me parece que seria interesante ver si sirve a los que se han transplantado organos… no crees?.
    Ver el libro de jj benitez pagina155 Existio otra Humanidad.
    Un beso. Anita-de-Albarracin
    http://www.lacoctelera.com/anita-de-albarracin

  2. me gustaría estar mas enterada con respecto, así encontrarón el cuerpo de elena de troya, pues la verdad yo creo que todas las mujeres deberíamos tomar dosis de oxitocina para conseguir todo lo que en esos tiempos remotos logró la susodicha

    no creen

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