Cómo se cuenta una historia

 

 

Toda historia se cuenta partiendo de Quién que enfrenta un Cómo para llegar a un Qué… que esconde un Por Qué.

QUIÉN

En toda historia hay un personaje humano o humanizado. Puede ser un robot, como Wall-E, o una empresa de la que hablamos en plural. Este personaje desarrolla sus actividades cotidianas en relativa armonía, en un entorno positivo, satisfactorio, o cuando menos estable. O sea, lo más cercano a nuestra rutina diaria. Hasta que un evento determinado altera ese entorno. Un cambio gradual o drástico impacta en ese día a día que llamamos en storytelling mundo ordinario, un statu quo, o sea, ‘así estaban las cosas’, el Érase una vez… de los cuentos tradicionales, que llega casi siempre seguido del Hasta que un día…

En storytelling, contamos historias no solo para hablar de nuestra historia, sino para añadir valor a lo que hacemos y ofrecemos

CÓMO

Entonces, el personaje se plantea resolver el problema de un modo u otro, hallar una solución al reto presentado. Ante la disyuntiva del personaje de enfrentar el dilema planteado, surge el cómo hacerlo. Viene una respuesta inicial y la acción del protagonista detona una confrontación y/o avances hacia un desenlace. Tendrá que enfrentar una serie de obstáculos o antagonismos para nivelar la situación, restablecer el equilibrio y regresar a un nuevo estado de armonía —que nunca será el mismo, por supuesto, porque hay una experiencia que de algún modo dejará una huella— y esta confrontación lleva a alcanzar una meta en una acción final, que llamaremos a partir de aquí desenlace.

Storytelling by Andrés Jorge

QUÉ

El desenlace nos llevará invariablemente a un resultado. (El desenlace y el resultado están indisolublemente unidos, pero no son lo mismo, como veremos más adelante). El resultado nos permite acceder a un nuevo estado de cosas. Alcanzamos, logramos algo. Y la experiencia nos transforma de una manera u otra. Nos deja una enseñanza más allá del resultado mismo.
Ese enseñanza es el mensaje que queremos compartir. A partir de la experiencia narrada no solo tenemos un valor creado, nuevo, diferente, sino un resultado en el que creemos, porque ya sabemos cómo llegamos aquí. Así, podríamos decir que en general las historias muestran para demostrar.

POR QUÉ

El por qué está antes y después de la historia, aunque no sea el mismo al principio que al final. Léase ‘para qué’ y se entenderá mejor; para qué te cuento esta historia. La experiencia compartida tiene que ser relevante para la audiencia y transmutarse en un llamado a la acción.

Este llamado a la acción puede expresarse o no en la historia, pero es el fin al que nos dirige, hacerle saber a la audiencia: esta historia es tuya, te puede pasar a ti también, como experiencia humana también te pertenece, ahora que la conoces también es parte de tu vida. En storytelling como estrategia de comunicación de negocios no contamos historias para hablar de nuestra empresa solo porque sí, sino para añadir valor a lo que hacemos y ofrecemos, a nuestros productos y servicios percibidos desde —o relacionados de algún modo con— nuestra experiencia de usuarios.