febrero 10, 2017 Jorge G

¡Periodismo de soluciones, ya!

Enfocarse en las soluciones y no en el problema, comunicar e informar para mejorar la sociedad, ese es el reto del periodismo actual. Es una transformación que el momento y el público exigen con urgencia. Y que se empieza a dar.

Décadas de publicar información mecánica e insensible, sin matices, han vuelto al público adicto a las noticas de verdadero horror y morbo. Resulta irrisorio que mientras discurren jornadas laborales enteras dediquemos nuestro tiempo a dos tipos de noticias: las malas, infencundas, que parecen sólo yacer ahí para que pretendamos indignarnos y nos olvidemos de ellas a los pocos minutos, o aquellas virales —mientras más virales, más estúpidas— que nos hacen olvidarnos de nosotros mismos.

Cientos de notas periodísticas al día publican denuncias contra funcionarios en una época en que las convicciones políticas se van disolviendo rápidamente —para algunos incluso antes de ser adquiridas—; actos barbáricos se llevan a cabo hora con hora y, en general, sobra la inconformidad. Pero si la indignación es genuina, ¿basta con informar estérilmente y esperar detrás del teclado para hacer lo propio con el siguiente infortunio?

Desde que el periodismo es tal, han existido en todos los rincones del mundo personas con la voluntad de escribir historias y seguir casos optimistas en que dilemas sociales se resuelven. Muchos han hecho periodismo de soluciones sin quererlo o sin saberlo (o ambas). Así, muchas cosas no son inventadas, siempre han estado ahí, pero al reconocerlas y nombrarlas nos hacemos enteramente conscientes de ellas, y podemos empezar a utilizarlas en beneficio nuestro.

Como organización consolidada, Solutions Journalism Network (SJN) tiene siete años de existencia. Nació a partir de la columna Fixes del New York Times que, desde mucho antes, ya se preocupaba por la solución de los problemas en vez de solo ser un heraldo más de todas las desgracias. En Europa, aunque sus prácticas son casi idénticas, se le conoce como periodismo constructivo. Se originó en Dinamarca hace casi diez años.

¿Y en qué consiste el periodismo de soluciones o periodismo constructivo? Una manera de exponer la información basándose en cómo fue resuelto un problema en cierto país, ciudad o ámbito, para que otros puedan usar el modelo y presentar soluciones en su comunidad. Se enfoca en proponer, construir, edificar y resolver, no en buscar rating a fuerza de informar sobre problemas.

En cuanto a la estructura, se trata de textos minuciosamente elaborados, a manera de reportajes, con más de una decena de párrafos, de los cuales sólo dos o tres aluden al problema, mientras los demás se explican la manera en que han sido resueltos.

El texto, del medio inglés Mosaic, es un excelente y claro ejemplo de qué es y qué no es periodismo constructivo. Desde el título: Islandia sabe cómo acabar con el abuso de sustancias por los adolescente pero el resto del mundo no está escuchando, se entiende que se pretende, mediante la exposición de un objetivo cumplido, establecer un ejemplo para que otras sociedades puedan proceder igual.

Los reportajes de soluciones constan de decenas de párrafos. El texto en cuestión tiene más de 50, pero solo cuatro o cinco hablan del problema, mientras que a lo largo de todo el despliegue, un sinnúmero de soluciones se exponen y analizan

En una época en que predominan las malas noticias y en que la credibilidad periodística cae en picada, proponer y tratar de ofrecer soluciones es imperativo. No sólo el periodista debe hacerlo, en nuestra Era Social, debe alentar a los lectores para que compartan sus experiencias y opiniones y complementen el contenido con espíritu, claro, resolutivo.

¿Lo anterior quiere decir que hay que actuar mágicamente y, por ejemplo, en la elaboración de un texto sobre un enfrentamiento de cárteles, orientar al lector a levantarse en armas o a hacer cualquier cosa para que el narcotráfico decrezca milagrosamente? Absolutamente no.

El periodismo de soluciones no tiene por qué ser ingenuo ni fantasioso; debe exaltar aspectos existentes que, por minúsculos que sean, representen valores que propicien el bienestar social o encaminen hacia él. Si estos aspectos no se encuentran en nuestra comunidad directamente, merece a todas luces la pena realizar un análisis de caso de sociedades cuyas situaciones sean similares a las nuestras (¿cuál era su problema y cómo lo resolvieron?) para hacer asequible la resolución de los problemas que nos atañen.

Nuestra manera de hacer noticias se refleja en el pensamiento de los lectores y lo moldea. Los periodistas tienen que ser conscientes de esa responsabilidad mientras construyen sus historias.

A medida que más empresas y organizaciones prescinden de los medios de comunicación y empiezan a usar internet, las redes sociales y formas y plataformas que integran las herramientas necesarias para sostener una conversación relevante con su audiencia, los medios tradicionales se van volviendo más irrelevantes.

En ese entorno, el periodismo se enfrenta a tiempos difíciles, y la credibilidad se resquebraja rápidamente; por eso es que —en países europeos, por ejemplo— diferentes medios en el mismo sector se consideran aliados y no competidores. El periodismo busca sus propias soluciones para sobrevivir en una nueva era, y volver a ser relevante.

Pero en Méxio, el gremio parece haber perdido el rumbo al olvidarse de lo fundamental: hay que comunicar e informar no para ser los primeros y predilectos, sino para dar pie a mejores condiciones sociales, para mejorar la vida de otros seres humanos, o no tiene ningún sentido el periodismo.

Si quieres conocer más sobre el periodismo de soluciones, entra a solutionsjournalism.org

Para leer el texto de Mosaic, entra a https://mosaicscience.com/story/iceland-prevent-teen-substance-abuse

 

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